Las pataletas son uno de los retos más frecuentes en la crianza de los hijos. Es fundamental entender que estas reacciones son normales y sirven como una forma de expresión para los pequeños. Por ello, pueden llorar, gritar, patear o incluso tirarse al suelo.
Sara Arancibia, psicóloga infanto-juvenil de Grupo Cetep, explica que una pataleta es una expresión conductual disruptiva. “Se trata de una reacción intensa a la emoción que el niño/niña está sintiendo y, que por su edad de desarrollo es normal y esperable”. Agrega que, en esta etapa del ciclo vital, el niño está aprendiendo a conocerse a sí mismo, conocer su entorno, y a reconocerse como ser único (individuo); en esta etapa comienza a aparecer la palabra “No”, por ejemplo.
¿Qué tipos de pataletas existen?
- Pataletas por frustración: cuando el niño no logra lo que desea.
- Pataletas por cansancio o hambre: asociadas a aspectos básicos no satisfechos.
- Pataletas evolutivas: van desde los 2 y hasta los 4 años, y se presentan porque el cerebro aún no regula las emociones.
- Pataletas por búsqueda de atención: el niño busca validar su presencia o emociones.
En Grupo Cetep, contamos con un equipo de psicólogos y psiquiatras expertos en el cuidado de niños y jóvenes. Cada profesional está preparado para brindar apoyo a las familias en la gestión de las rabietas.
Por esta razón, ofrecemos algunos consejos útiles para evitar que estas conductas se conviertan en patrones de relación difíciles.
Estrategias para el control de pataletas:
Respirar y mantener la calma.
Los pequeños aprenden al observar. Si el adulto se inquieta, la magnitud de la rabieta aumenta.
La clave es tomar un respiro profundo antes de actuar y ajustar el tono de voz. Mostrar tranquilidad brinda confianza y ayuda al niño a disminuir la intensidad de su emoción.
Reconocer la emoción.
Los niños necesitan sentirse validados en sus emociones, incluso si no obtienen lo que desean.
Se recomienda utilizar frases breves y directas: “Entiendo que te sientes frustrado”. Esto no implica ceder, sino reconocer sus sentimientos.

Proporcionar elecciones sencillas.
Al presentar opciones, se le otorga al niño el poder de decidir, lo que ayuda a disminuir la frustración.
Se recomienda ofrecer dos opciones claras y viables: ¿Prefieres jugar con este juguete o hacer un dibujo? Es esencial no ofrecer demasiadas alternativas, ya que esto podría causar confusión.
Contacto físico.
El contacto físico brinda una sensación de seguridad y ayuda a calmar el sistema nervioso del niño.
Es fundamental acercarse con suavidad y ofrecer un abrazo o tomar su mano. Si el niño no acepta el contacto, es necesario respetar su espacio y hablarle.
Desviar la atención.
Los pequeños son muy propensos a distraerse y desviar su atención.
La táctica consiste en sugerir una actividad atractiva y breve: “Vamos a encontrar tu libro preferido” u “Observa ese dibujo en la ventana”.
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Preguntas frecuentes:
¿Por qué mi hijo hace pataletas?
Los niños usan las pataletas para decir transmitir sus emociones, ya que no saben cómo expresar su frustración, cansancio o enojo con palabras.
¿Por qué se producen las pataletas?
Entre las principales causas de estas reacciones podemos mencionar:
- Desarrollo normal del cerebro infantil, que aún no regula impulsos.
- Ambientes estresantes o cambios de rutinas.
- Falta de herramientas para expresarse.
- Modelos de crianza poco consistentes.
¿A qué edad son normales?
Las pataletas son normales en los niños, sobre todo entre los 12 meses y 5 años de edad. Por lo general, se presentan con mayor frecuencia en edad preescolar, es decir, entre los 2 y 4 años.
Después de los 5 años, las pataletas tienden a disminuir porque el niño adquiere más lenguaje y roce social para expresar lo que siente.
¿Qué pasa si ignoro una pataleta?
Cuando se ignora una pataleta, el niño puede llegar a sentirse inseguro y, con ello, aumentar la intensidad del episodio.
La clave está en no reforzar la conducta (no ceder a lo que pide en medio de la pataleta), pero sí reconocer la emoción.
¿Son señales de algún problema de salud mental?
En la mayoría de los casos, las pataletas no son señal de un problema de salud mental, sino una etapa normal del desarrollo infantil. Sin embargo, hay situaciones en las que conviene prestar atención y consultar con un terapeuta.
Algunas de estas señales son:
- Las pataletas son muy frecuentes, es decir, ocurren varias veces al día.
- Tienen una duración mayor a 15 minutos.
- Persisten en niños en edad escolar, después de los 6-7 años de edad.
- Se acompañan de conductas agresivas hacia sí mismo o hacia otros.
- Interfieren con la vida familiar, escolar o social.
¿Qué hacer si la pataleta ocurre en público?
Cuando una pataleta ocurre en público, lo más importante es mantener la calma, proteger al niño y acompañar la emoción sin reforzar la conducta.
Se sugiere buscar un espacio seguro, para evitar que el niño se lastime o que la situación se vuelva peligrosa. Además, hay que recordar que lo importante no es lo que digan o piensen las otras personas, sino el acompañar al niño.
Estas estrategias no buscan eliminar las pataletas de inmediato, sino acompañar al niño en el proceso de aprender a regular sus emociones.
¿Se pueden prevenir las rabietas?
Sí, las rabietas se pueden prevenir, aunque no siempre es posible evitarlas por completo, ya que forman parte del desarrollo normal de la infancia. Lo importante es crear un entorno que reduzca el riesgo de que ocurran y enseñar al niño herramientas para manejar sus emociones.
Para ello, se recomiendan los siguientes pasos:
- Mantener rutinas claras y horarios regulares de comida, sueño y juego.
- Enseñar al niño a nombrar lo que siente.
- Prestar atención a sus sensaciones de hambre, sueño o cansancio.
- Ayudarlos a sentirse comprendidos.
“Cabe señalar que una pataleta no es una conducta manipuladora del niño hacia el adulto. De ahí la importancia de reforzar la comunicación, la escucha del adulto hacia el niño. El adulto debe explicar de manera sencilla porqué “no” se pueden tener ciertas cosas o realizar ciertas actividades”, agrega la especialista de Grupo Cetep.